FALÁFEL

Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de enero

nos invita a preparar un clásico de la cocina árabe: FALAFEL

El origen del faláfel data de las épocas bíblicas, y en la actualidad es una comida típica de Oriente Medio, se desconoce su verdadero origen, algunos creen que viene de la India, donde se cocinaba con pan especiado, otros que fueron los antiguos egipcios, pero lo cierto es que se trata de un plato que cada vez se elabora en mas países del mundo, además de representar una buena opción para los vegetarianos.

El falafel tradicional de Oriente Medio, se hace con habas (tradicional de Egipto), con garbanzos o con una mezcla de ambos. Lo que diferencia a esta albondiga de otras es que ni las habas ni los garbanzos se cuecen, simplemente se remojan.

Curiosamente, la palabra falafel que viene de la palabra árabe filfil, significa pimiento.El falafel que más ha triunfado finalmente es el que se elabora únicamente con garbanzos, tanto en Oriente Medio como en los países en los que este plato se ha introducido, servidos en pan pita, acompañadas de tahina (salsa de ajonjolí), hummus (crema de garbanzo) y variedad de ensaladas.

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Ingredientes

  • 300 gr. de garbanzos
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cdas. de perejil fresco
  • 1 cda. de cilantro fresco
  • 1 cdta. de comino molido
  • 1 cdta. de levadura química (tipo Royal)
  • Aceite de oliva suave (para freír)
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)

Salsa de yogur

  • 1 yogur natural
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo muy picado
  • El zumo de medio limón
  • Menta fresca picada, sal y pimienta negra

Ingredientes

Comenzamos preparando los garbanzos:

Como los garbanzos son el ingrediente principal vamos a poner especial interés en prepararlos. Partiremos de unos buenos garbanzos secos, que pondremos en remojo al menos 24 horas, aunque si tenéis tiempo podéis comenzar unas 48 horas antes y cambiáis el agua cuando resten 24 horas. Si el agua está templada ayudaremos a que se hidraten mejor.

Una vez hidratados escurrimos los garbanzos y los dejamos sobre un papel absorbente durante unos minutos para que suelten el agua que pueda quedarles.

Los metemos en un utensilio picador de batidora o robot de cocina y trituramos bien, hasta conseguir una textura similar a la de la arena. Queremos que nos queden bien picados pero sin llegar a convertirse en harina de garbanzo. Incluso puede quedar algún que otro tropezón pequeño.

Una vez picados, los reservamos en un bol y seguimos preparando el resto de ingredientes.

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Ahora vamos a preparar nuestro faláfel:

Echamos en el vaso de la picadora: la cebolla cortada en gajos pequeños, los dientes de ajo en cuartos (sin la parte central para que no nos repitan), el perejil y el cilantro en hojas, sal y pimienta al gusto, el comino en polvo y finalmente la cucharadita de levadura química. Trituramos todo y añadimos la mezcla a la masa de garbanzos.

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Con la ayuda de una espátula vamos removiendo con movimientos circulares, hasta que nos quede todo bien incorporado y resulte una mezcla homogénea.

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Le damos forma de bola, tapamos con un paño limpio y dejamos que repose al menos 1 hora en un lugar fresco o en su defecto la metemos en el frigorífico en la parte de arriba, donde menos enfría. Durante este tiempo dejamos que la levadura actúe y así nos quedarán más esponjosos.

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Pasado ese tiempo, prepararemos las bolas de faláfel. Para ello debemos mojarnos las manos para que no se nos pegue la masa. Hacemos bolas del tamaño aproximado de una nuez, apretándola para que suelte el agua que pueda aún quedar. Si os resultase demasiado húmeda la masa y no podéis darle bien forma,  podéis añadirle un poco de harina para darle más consistencia, si es harina de garbanzo mucho mejor.

Una vez hecha la bola, la aplastamos ligeramente para darle la forma definitiva. Repetimos esta acción hasta que se nos acabe la masa para elaborar el resto.

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En un cazo ponemos abundante aceite de oliva suave (que no le dé mucho sabor al falafel), de modo que al freírlos queden sumergidos. Cuando esté caliente (no demasiado, que no llegue a echar humo), los freímos “vuelta y vuelta”. Aproximadamente en 1 minuto estarán listos, en cuanto comprobemos que estén dorados. Vamos friendo 3-4 cada vez, para que no baje demasiado la temperatura del aceite, y una vez hechos los apartamos en una fuente con papel absorbente, para que escurran bien el aceite. Terminados los falafel, preparamos nuestra Salsa de yogur en un momento.

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La salsa de yogur

En un bol, vertemos el yogur natural, y sobre él un diente de ajo muy bien picadito, el zumo de medio limón, el aceite de oliva, sal y pimienta al gusto. Para darle un toque “árabe” añadimos también unas hojas de menta fresca bien picada (si no la conseguimos nos valdría seca). Removemos bien con la ayuda de un tenedor/cuchara y en tan sólo 1 minuto, ya tenemos lista la salsa para acompañar los faláfel.

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Los servimos calientes en la mesa, acompañados de la salsa a temperatura ambiente o fría, dependiendo de vuestro gusto.

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